Tu balance personal en dos minutos: anotá lo que tenés y lo que debés, y descubrí el número que resume tu situación financiera. Nada se guarda ni se envía: es solo para vos.
Valores realistas de hoy, no lo que pagaste en su momento.
El saldo total pendiente de cada deuda.
La calculadora aplica la ecuación contable más simple que existe: patrimonio neto = activo − pasivo. Sumá todo lo que tenés a valores realistas de hoy, restá todo lo que debés, y el resultado es lo que de verdad es tuyo. Cargás cada cosa por su lado y la herramienta hace la cuenta.
Es la misma lógica con la que se lee el balance de una empresa, aplicada a tu casa o tu negocio chico. El objetivo no es el número perfecto, sino tener una foto honesta y repetirla en el tiempo para ver hacia dónde vas.
El activo es todo lo que tenés y podrías convertir en plata: el dinero en cuentas y billeteras, tus ahorros e inversiones, el auto, la propiedad, mercadería si tenés un negocio. El pasivo es todo lo que debés: el saldo de la tarjeta, un préstamo personal, la hipoteca, cuotas pendientes, deudas con proveedores. La diferencia entre los dos es tu patrimonio neto: lo que quedaría tuyo si vendieras todo y cancelaras todas las deudas. Si querés la explicación conceptual completa, está en la guía de activo, pasivo y patrimonio.
Un solo número no dice mucho; la potencia está en la tendencia. Calcular tu patrimonio neto cada tanto —cada tres o seis meses— te muestra si estás construyendo o consumiendo. Podés tener buenos ingresos y un patrimonio que no crece porque las deudas suben al mismo ritmo; o ingresos modestos y un patrimonio que sube sostenido porque ahorrás e invertís bien. Es el indicador que resume, en una cifra, si tus decisiones financieras te están dejando mejor o peor parado. Mucho más honesto que mirar solo cuánto entra por mes.
Poner lo que pagaste, no lo que vale hoy. El auto vale lo que obtendrías vendiéndolo hoy, no lo que te costó. Sobrevaluar el activo te da un patrimonio irreal.
Olvidar deudas. El saldo real de la tarjeta, las cuotas pendientes, lo que le debés a alguien: si no las contás, el número miente a tu favor.
Asustarse por un resultado negativo. Es común al arrancar o después de un crédito grande. No es un fracaso; es un punto de partida para mejorar.
Lo que de verdad es tuyo: todo lo que tenés (activo) menos todo lo que debés (pasivo). Resume tu situación financiera en una sola cifra.
Valores realistas de venta hoy, no lo que pagaste. Para el auto o la propiedad, lo que obtendrías si lo vendieras; para las deudas, el saldo total pendiente.
Significa que hoy debés más de lo que tenés, algo común al arrancar o después de un crédito grande. Lo importante es la tendencia: que mejore con el tiempo.
No. Todo se calcula en tu navegador y no se envía a ningún servidor. Al cerrar la página, los datos desaparecen.
Cada tres o seis meses alcanza. Lo importante no es el número aislado, sino compararlo con el anterior para ver la tendencia.
Sí, es la misma lógica del balance. Eso sí: conviene tener separada la plata del negocio de la personal, como explicamos en separar las finanzas.
Entendé los conceptos detrás en activo, pasivo y patrimonio, y ordená el día a día con el presupuesto familiar.