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Interés simple vs interés compuesto

Por Gerardo Bertea · Actualizado: Junio de 2026 · Lectura: 5 min

Es una de esas ideas que parecen menores y terminan siendo decisivas: entender la diferencia entre interés simple y compuesto cambia cómo ves tus ahorros y tus deudas. Lo explicamos con ejemplos y números redondos.

Interés simple: siempre sobre lo mismo

El interés simple se calcula siempre sobre el capital inicial, sin importar cuánto tiempo pase. Si ponés $100.000 al 10% anual simple, ganás $10.000 por año, todos los años, calculados sobre esos $100.000 originales. En tres años: $30.000 de interés. Lineal y predecible.

Interés compuesto: interés sobre el interés

El compuesto se calcula sobre el capital más los intereses ya acumulados. Los mismos $100.000 al 10% anual compuesto: el primer año ganás $10.000 (total $110.000); el segundo, el 10% se calcula sobre $110.000, o sea $11.000 (total $121.000); el tercero, sobre $121.000, $12.100. En tres años acumulaste $33.100 en vez de $30.000. La diferencia parece chica, pero crece sola.

La magia (o la trampa) está en el tiempo

En pocos años la diferencia es modesta. En muchos años, es brutal: el compuesto forma una bola de nieve, porque cada período arranca de una base más grande. Es el motivo por el que se dice que el tiempo es el mejor aliado del que invierte. Y, dado vuelta, es por qué una deuda que capitaliza intereses (una tarjeta impaga, por ejemplo) se vuelve impagable: el compuesto juega en tu contra.

Dónde aparece cada uno

Plazo fijo tradicional: usa interés simple para el período pactado; te pagan el interés al vencimiento. Si lo renovás reinvirtiendo capital más intereses, vos mismo lo convertís en compuesto.

FCI money market y cuentas remuneradas: suelen capitalizar a diario, así que el rendimiento que ves ya viene "componiendo" solo. Por eso reinvertir y no tocar el capital potencia el resultado.

Créditos y tarjetas: casi siempre compuesto, y a tu favor del banco. Por eso pagar el mínimo de la tarjeta es una de las trampas más caras que existen.

Un atajo: la regla del 72

Para estimar cuánto tarda en duplicarse tu plata a interés compuesto, dividí 72 por la tasa anual. Al 8% anual, 72 ÷ 8 = 9 años para duplicar. Al 12%, seis años. Es una aproximación, pero sirve para tener una intuición rápida sin calculadora.

La advertencia argentina

Acá hay un "pero" importante: con inflación alta, un interés compuesto nominal grande puede ser una ilusión. Si tu plata "se duplica" pero los precios también, no ganaste nada. Lo que importa no es la tasa nominal, sino el rendimiento real —lo que rinde por encima de la inflación—. El compuesto es poderoso, pero solo construye riqueza de verdad cuando es positivo en términos reales.

Probá los números con la calculadora de plazo fijo, y entendé por qué la inflación es el factor decisivo en qué es el rendimiento real.

En síntesis: el interés simple suma siempre lo mismo; el compuesto suma sobre lo acumulado, y con el tiempo la diferencia explota. Ponelo a trabajar a tu favor reinvirtiendo, evitalo en tu contra no arrastrando deudas, y medilo siempre contra la inflación.

Información educativa de carácter general. No constituye asesoramiento financiero. Los ejemplos usan tasas redondas a fines ilustrativos.