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Qué es el punto de equilibrio (y cómo calcularlo)

Por Gerardo Bertea · Actualizado: Junio de 2026 · Lectura: 5 min

Es uno de los números más importantes —y más ignorados— de cualquier negocio: cuánto tenés que vender para no perder. Saberlo cambia cómo ponés precios, controlás costos y te fijás metas.

La idea, en una frase

El punto de equilibrio es el nivel de ventas en el que tus ingresos igualan exactamente a tus costos: no ganás ni perdés. Por debajo, tu negocio pierde plata; por encima, cada venta empieza a dejar ganancia. Es la línea que separa "trabajar para pagar las cuentas" de "trabajar para ganar".

Los tres ingredientes

Costos fijos

Lo que pagás todos los meses, vendas mucho o poco: alquiler, sueldos, servicios, seguros. No dependen de cuánto vendas.

Costo variable por unidad

Lo que te cuesta cada unidad que vendés: la mercadería, el packaging, las comisiones. Si vendés el doble, este costo se duplica.

Margen de contribución

Es la diferencia entre el precio de venta y el costo variable de una unidad. Representa cuánto "aporta" cada venta para cubrir los costos fijos. Si vendés algo a $5.000 y te cuesta $3.000, tu margen de contribución es $2.000 por unidad.

La fórmula: punto de equilibrio (en unidades) = costos fijos ÷ margen de contribución por unidad. Si tus costos fijos son $800.000 y cada venta aporta $2.000, necesitás vender 400 unidades para empatar.

Por qué te conviene conocerlo

El punto de equilibrio no es un número para dejar en un cajón: es una herramienta de decisión.

Calculá el punto de equilibrio de tu negocio en segundos. Abrir la calculadora →

Un detalle que cambia todo: el precio

El punto de equilibrio depende directamente de cómo fijás tus precios. Un precio mal puesto puede dejar un margen de contribución tan chico que necesites vender muchísimo solo para empatar. Por eso conviene trabajarlo junto con tus precios: si todavía no los tenés afinados, mirá cómo poner el precio de tus productos y usá la calculadora de precios y márgenes.

Esto no es asesoramiento financiero, contable ni impositivo. Es contenido educativo de carácter general y un modelo simplificado: no contempla impuestos, costos mixtos ni estacionalidad. Ante la duda, consultá con tu contador.